El asma es una enfermedad crónica del sistema respiratorio caracterizada por la inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias, lo que conduce a episodios recurrentes de dificultad para respirar, sibilancias, opresión en el pecho y tos.

Síntomas

Los síntomas pueden variar en intensidad y frecuencia entre los individuos, pero generalmente incluyen sibilancias (un silbido al respirar), opresión en el pecho, tos, dificultad para respirar y sensación de falta de aire.

Clasificación

El asma se puede clasificar en diferentes tipos según su gravedad y desencadenantes. Por ejemplo, puede ser clasificado como intermitente, persistente leve, persistente moderado o persistente grave. Además, el asma puede ser alérgica o no alérgica, dependiendo de si los desencadenantes son alérgenos como el polen, los ácaros del polvo o la caspa de animales.

Fisiopatología

La fisiopatología  implica una respuesta inflamatoria exagerada del sistema inmunológico ante ciertos desencadenantes, lo que lleva a la constricción de los músculos que rodean las vías respiratorias y a un aumento en la producción de mucosidad, lo que estrecha las vías respiratorias y dificulta la respiración.

Diagnóstico

El diagnóstico generalmente se realiza mediante la evaluación de los síntomas del paciente, pruebas de función pulmonar como la espirometría para medir la cantidad y velocidad de aire exhalado, así como pruebas de alergia para identificar posibles desencadenantes alérgicos.

Complicaciones

Las complicaciones médicas pueden incluir ataques de asma severos que requieren atención médica urgente, insuficiencia respiratoria, neumonía por broncoespasmo recurrente, deformidades en el tórax debido a la hiperinflación pulmonar crónica, entre otras.

Tratamiento  

El tratamiento incluye medidas de control a largo plazo y tratamiento de los síntomas agudos. Los medicamentos de control incluyen corticosteroides inhalados para reducir la inflamación, broncodilatadores de acción prolongada para relajar los músculos de las vías respiratorias y evitar la constricción, y antileucotrienos. Para los ataques agudos, se utilizan broncodilatadores de acción rápida, como los inhaladores de rescate.

Prevención

La prevención  implica identificar y evitar los desencadenantes conocidos, como alérgenos o irritantes respiratorios, mantener un ambiente libre de humo, controlar las alergias y seguir el plan de tratamiento prescrito por el médico, que puede incluir el uso regular de medicamentos de control. Además, es importante mantener un estilo de vida saludable, incluyendo una dieta equilibrada, ejercicio regular y evitar la exposición al humo de tabaco.

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Jhonathan Lucumi Cardenas

Jhonathan Lucumi Cardenas

Creador de contenido en salud | Tecnólogo en Atención Prehospitalaria - Facultad de salud - Universidad del Valle | Más de 4 años de experiencia en manejo de emergencias y urgencias médicas en el campo prehospitalario en Colombia. « La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica » Aristóteles.